El peligro de las arañas

https://www.youtube.com/watch?v=8WiRbX2jRRI

por Claudio Valdés Mujica

Cada pelo es una idea en las ocho manos de una araña. Gracias a ellos caminan por el techo y extienden el tacto al aire, agua o tierra. La coreografía del pelo la mantiene en equilibro de defensa y ataque, debido a su fragilidad llevan venenos para triunfar en un movimiento.

Del mismo modo hay tantas arañas como tipos de sedas, una moderna, por ejemplo, usa un lazo que rota con una pata y pueda cazar polillas. Ardides específicos del hábitat, que, en el caso de la araña tejedora, sitúa denunciando las rutas de vuelos, por ello ubica los radios para que converjan en la captura anterior, como un apostador de ruleta. Por ello siempre cambian la simetría del chicle de acero, las arañas matamoscas, trabajan una hora, primero con cuerdas de seguridad y luego con lo invisible que anudan con especial cuidado para no tocarlo.

Otras crean embudos, agujeros negros, que, conectados a una gran área de seda, le permiten morder en el instante que ya traen su presa a la guarida, la seda incluso es usada como arpa para seducir a ciertas hembras que por su oreja y por su grandeza reciben a machos suicidas en sus colmillos, todo por reproducirse.

La seda que registra los desplazamientos, que permite sentir por su medio, suspender la realidad y reproducirla, son funciones compartidas con las investigaciones que ensanchan el espacio cultural al desplazamiento.  La red es suficientemente flexible para balancear elefantes o llamar a una cosa por otra, de esta manera el cambio se mantiene sin podrirse. Establece un medio seguro para trabajar y descansar a la vez, de tal modo que una araña escucha serenatas o un hombre habla por celular. Establece preferencias de diseño, según la eficacia y hábitat de la obra, que supera las envolturas planas y que abrigan al Mahoma que luego de ver todo su cuerpo bajo una telaraña, supo que en la geometría estaba Dios.

Este laberinto nunca deja de crecer, como el genoma que llevan por trecientos ochenta millones de años y que sigue inventando oficios. Nosotros vemos por contraste ciertos desplazamientos, como la materia oscura entre las galaxias, pero el artista es otra araña presa de su red cultural, que él mismo diseña y que acelera hasta la reproducción. El veneno que agota toda la azúcar del corazón es el veneno que consume de otros bichos para la cena.

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